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Las Xanas son hadas benéficas de la mitología asturiana y del norte de Castilla. Son espíritus de la Naturaleza, unas hadas o ninfas de agua que viven en las fuentes, en las cuevas y en las riberas de los cursos de agua. .

NombresEditar

En Helgueras, Cangas de Onís, se las conoce como Inxánganas.[1] También se las conoce como xuanas o juanas.[2]

DescripciónEditar

Su aspecto es de mujer humana, aunque de tamaño reducido. Destacan por su belleza, su voz melodiosa y su larga cabellera rubia y lisa sujeta por una cinta de perlas o de flores. La descripción de sus ropas es dispar, ya que mientras que unos dicen que visten túnicas blancas o plateadas, otros dicen, apoyándose en las historias que así la describen, que visten el traje tradicional asturiano.[1]

Tienen aspecto de mujer aunque se las describen de dos maneras: La primera se las describen como unas jóvenes de belleza inmensa, delgadas, con ojos verdes y de mirar fascinador. Tienen una larga cabellera rubia (como el oro que guardan) y lisa, que se la sujetan con una cinta de perlas o de flores, se peinan con peines de oro, su rubio y largo cabello y se visten con una túnica plateada, mientras que la segunda descripción sería como mujeres pequeñas, delgadas y color muy oscuro. Las primeras serian las xanas encantadas o dueñas de tesoros y las segundas estarían relacionadas con las xanas que roban niños

DistribuciónEditar

Su creencia se encuentra distribuida en el centro y este de Asturias hasta los concejos de Cudillero, Salas y Somiedo.[1]

ComportamientoEditar

Suelen hilar bellas telas con hilos de oro y peinarse y hacer la colada a la orilla de los ríos y fuentes que habitan. Como son hadas buenas, suelen ayudar a los humanos dándoles ovillos de oro o joyas siempre que no sean codiciosos o interesados, en cuyo caso pueden matarlos como castigo, como le hizo al xana Caricea al romano Carisio.[1]

En Sobrefoz, en el concejo de Ponga, se creía que cuando nacía una vaca pinta se debía a que el padre era un toro de las xanas. También se decía que por la noche las sacaban a pastar alrededor de la fuente del pueblo. En Helgueras, en el concejo de Cangas de Onís, se les atribuye el robo de niños. Intercambian a un niño humano por su hijo, el xanín, que se diferencian por la fina pelusa que los recubre, para que las madres humanas lo amamanten. Sin embargo, si ante la sospecha, la madre humana coloca una cáscara de huevo o la piel de una manzana en el "char", el xanín exclamará al crepitar: "Cien años fai que nacín y a nunca tantos pucheros na vera el char vin". Así, cuando el xanín llore de hambre al no ser alimentado, atraerá la atención de la xana que devolverá al niño humano.[1]

Aunque no tienen la capacidad de procrear en solitario, por lo general siempre les menciona solas o con otras xanas. Sin embargo, según algunos autores, tienen familia, siendo el xanu o Juan Canas el equivalente masculino.[2]

ClasificaciónEditar

  1. Las que cambian a los niños: la xana cambia a su niño por el de otra mujer, mientras ésta se encuentra lejos del hogar trabajando, para que sean bautizados y lo alimente, ya que las xanas no tienen mucha leche. Una de las cosas que hacía sospechar a las madres humanas era que la criatura tenía la piel más oscura, además de observar con estupor que el usurpador "poseía una dentición completa", a pesar de contar con pocos meses de edad; es corriente en el folclore asturiano los cuentos que relatan estos sucesos. Cuando la mujer se da cuenta del cambio, la xana tiene que volver a por él, ya que la mujer se niega a cuidarlo. En los escritos hay fórmulas para exigirle la devolución del niño siendo las más frecuentes: Toma tu cría y dame la mía y Toma'l to sarnosu y dame'l miu hermosu. También hay la variante en la que una humana le roba el xanín a la xana y ésta ofrece oro a cambio de la devolución y aquella en que la xana ofrece a su hijo para que alguien le enseñe a hablar.
  2. Las que están encantadas: En unos relatos, el encantamiento no puede ser quitado, porque al final siempre falla. Es el caso del hilo de oro que sale de la fuente y éste al final es cortado o roto por una mujer, entonces es cuando se puede oir la voz de la xana diciendo que se podría haber desencantado si no lo hubiese roto o cortado. En otros la xana se enamora de un joven y convive con él, para que la relación marche bien, ella le informa de que no puede decir nunca lo que oye cuando pasa por un lugar preciso, pero con el tiempo, un día, él no puede mas y le cuenta lo que oyó (son palabras llamando a la xana a su regreso) así que ella regresa con los suyos. También el del hombre que sabiendo que en la noche de San Juan puede quitar su hechizo a una xana mediante un pan, consigue uno, va a su casa, pero por la noche no puede resistirse y se come una parte del pan, al día siguiente al entregarlo en una fuente la xana sale y le dice que por haberse comido un trozo, no puede ser desencantada. En este apartado existen múltiples leyendas.
  3. Las que poseen riquezas: por accidente, por robo o porque alguien se las dona. En estas leyendas una persona se encuentra un objeto valioso en una cueva o fuente y al final el objeto es perdido y volviendo a la xana, si ésta persona en vez de tomar el objeto hubiera hecho cierto ritual y pronunciado unas palabras, la xana le hubiera hecho poseedora de todas sus riquezas.
  4. Las xanas malignas: Son las que aprovechando la noche roban tortes, las que se meten por la cerradura para morder y las que te encantan convirtiéndote en cualquier forma que les haga gracia, De todas formas apenas hay escritos sobre estas xanas.

SemejanzasEditar

El mito se ha alimentado de las aportaciones de la mitología grecorromana (ninfas, náyades) y centroeuropea (Melusina). Por esto, las características que se le atribuyen pueden ser contradictorias.[1]

En la península ibérica existen criaturas similares como las donas d'aigua catalanas, las lamiñas vascas, las anjanas cántabras y las jans de Algarve en Portugal. En Bierzo se las llama chanas y ondinas, donde son bellas jóvenes de larga melena visibles durante la noche de San Juan que se peinan con peines de oro en la orilla de los ríos y fuentes.[1]

FuenteEditar

ReferenciasEditar

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 Martín Sánchez, Manuel (2002). EDAF (ed.). Seres míticos y personajes fantásticos españoles (en español), pp. 157-159. ISBN 8441410534, 9788441410534.
  2. 2,0 2,1 Callejo, Jesús; Callejo Cabo, Jesús (1996). EDAF (ed.). Gnomos: Guía de los seres mágicos de España, pp. 184-187. ISBN 8441400636, 9788441400634.

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