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Hipnos y Tánatos, Sueño y su medio-hermano Muerte por John William Waterhouse

Hipno o Hipnos (Griego: Ὕπνος, "sueño") fue la personificación del sueño en las creencias griegas. Hijo de Erebo y Nix, hermano gemelo de Tánatos, esposo de la ninfa oceánide Pasitea y padre de los Sueños. Le estaban consagradas la mariposa y la amapola. Fue representado en el arte como un joven desnudo con alas de águila, una mariposa en la frente o portando un cuerno desde el cual derrama el sueño. Padre de Morfeo, Ikelos y Fántasos. Para los romanos Hipnos

tomó el nombre de Sueño. Hipnos da nombre al asteroide 14827. Su doncella o sirvienta es Hesiquia, diosa del silencio.

DescripciónEditar

En la mitología griega, Hipno es hijo de Nix ("La noche") y Erebo ("la oscuridad"). Su hermano es Tánatos ("Muerte"). Ambos hermanos viven en el inframundo (Hades) o en Erebo, otro valle del inframundo griego. Según los rumores, Hipno vive en una gran cueva, de donde surge el río Lete ("Olvido") y donde se encuentran el día y la noche. Su lecho está hecho de ébano, en la entrada de la cueva crecen varias amapolas y otras plantas hipnóticas. Ninguna luz ni sonido entra en su gruta. Según Homero, vive en la isla Lemnos, que luego se ha afirmado que es su propia isla onírica. Sus hijos Morfeo ("forma"), Fóbetor ("Miedo") y Fántasos ("Imaginación, fantasía") son los dioses del sueño. Se afirma que tenía muchos más hijos, que son también los oniros. Se dice que era un dios tranquilo y amable, ya que ayuda a los humanos necesitados y, debido a su sueño, posee la mitad de sus vidas.

FamiliaEditar

Hipno vivía junto a su hermano gemelo, Tátanos (Θάνατος, "muerte personificada") en el inframundo.

La madre de Hipno era Nix (Νύξ, "noche"), la deidad de la noche, y su padre era Erebo, la deidad de la oscuridad. Nix era una diosa tan temible y poderosa que incluso Zeus temía entrar en su reino.

Su esposa, Pasítea, era una de las más jóvenes de las Cárites, y le fue prometida por Hera, que era la diosa del matrimonio y del nacimiento. Pasítea es la deidad de la alucinación o relajación.

Los tres hermanos, según Hesiodo e Higino, o hijos, según Ovidio, de Hipno se conocían como oniros, que es griego para "sueños". Morfeo es el dios alado de los sueños y puede tomar la forma humana en estos. Fobétor es la personificación de las pesadillas y creaba sueños escalofriantes, pudiendo tomar la forma de cualquier animal incluyendo osos y tigres. Fántasos era conocido por crear falsos sueños llenos de ilusiones. Morfeo, Fobétor y Fäntasos aparecían en los sueños de reyes. Los oniros vivían en una cueva en las orillas del océano en el oeste. La cueva tenía dos entradas con las que enviar sueños a la gente; una hecha de marfil y la otra de cuerno de macho cabrío. Sin embargo, antes de que pudieran hacer su trabajo y enviar los sueños, Hipno debía primero dormir al recipiente.

Hipno en la IliadaEditar

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Hipnos y Tánatos llevando el cuerpo de Sarpedón del campo de batalla de Troya; detalle de un lécito de fondo blanco ático, ca. 440 a.C.

Hipno usa sus poderes para engañar a Zeus. Es capaz de engañarlo y ayudar a los Dánaos a ganar la guerra de Troya. Durante la guerra, Hera aborrecía a su hermano y esposo Zeus, por lo que urdió un plan para engañarlo. Decidió para conseguirlo necesitaba hacer que se enamorara de ella. Así que se bañó con ambrosía y se untó con aceite hecho especialmente para ella para hacerse imposible de resistir para Zeus. Se trenzó flores en el pelo, se puso tres brillantes pendientes por zarcillos y se vistió una túnica maravillosa. Entonces llamó a Afrodita, diosa del amor, y le pidió un hechizo que le aseguraría que el truco no fallaría. Sin embargo, para conseguir el hechizo mintió a Afrodita, ya que se encontraban en bandos opuestos de la guerra. Le contó que lo quería para dejar de pelear con Zeus. Afrodita aceptó voluntariamente. Hera estaba lista para engañar a Zeus, pero necesitaba la ayuda de Hipno, que había engañado antes a Zeus.

Hera llamó a Hipnos y le pidió que durmiera a Zeus. Hipno se mostró reacio, ya que la última vez que lo durmió, se despertó furioso. Fue Hera quien le pidió que engañara a Zeus la primera vez. Estaba furiosa porque Heracles, hijo de Zeus, saqueara la ciudad de los troyanos. Así que Hipno durmió a Zeus y lanzó violentas ráfagas de viento en el mar a Heracles mientras navegaba a casa. Cuando Zeus se despertó, estaba furioso y fue alborotado a buscar a Hipno. Hipno consiguió evitarlo escondiéndose en su madre, Nix. Esto hizo a Hipno reacio a aceptar la propuesta de Hera y ayudarlo a engañar de nuevo a Zeus. Hera primero le ofreció un bello asiento dorado que nunca se caería y un escabel a juego. Se negó a esta primera oferta, recordando la última vez que engañó a Zeus. Hera finalmente le hizo aceptar prometiéndole que se casaría con Pasítea, una de las Cárites más jóvenes con quien siempre se había querido casar. Hipno le hizo jurar por el Río Estigia y llamar a todos los dioses del inframundo para ser testigos de que se le aseguraría su boda con Pasítea.

Hera fue a ver a Zeus a Gargara, el pico más alto del monte Ida. Zeus estaba cautivado con ella y no sospechaba que Hipno se ocultaba en una espesa niebla. Zeus le preguntó a Hera qué estaba haciendo y por qué había ido al Olimpo, contándole ella lo mismo que le había contado a Afrodita. Le dijo que ella quería que sus padres dejaran de pelearse y fue porque no quería ir sin su conocimiento y enfadarlo cuando lo descubriese. Zeus le dijo que podía ir cuando quisiese, y que debía posponer su visita y quedarse ahí con él para que pudieran disfrutar de la compañía mutua. Le dijo que él nunca había estado tan enamorado como lo estaba con ella en ese momento. La tomó en un abrazo e Hipno actuó durmiéndolo, con Hera en sus brazos. Mientras ocurría esto, Hipno viajó a los barcos de los Aqueos para contarle a Poseidón, dios del mar, que ahora podría ayudar a los Dánaos y dadles la victoria mientras Zeus dormía. Aquí es donde Hipno deja la historia, dejando a Poseidón deseoso de ayudar a los Dánaos. Gracias a la ayuda de Hipno para engañar a Zeus, la guerra cambió de curso a favor de Hera y Zeus nunca descubrió que esta vez Hipno le había engañado.