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Enki
Enki es un dios de la mitología sumeria, luego conocido como Ea en la mitología acadia y babilónica. Era el dios patrón original de la ciudad de Eridú, pero la influencia de su culto se extendió por Mesopotamia y a los cananitas, hititas y hurritas.. Era el dios de la artesanía (gašam); travesuras, agua, agua marina, agua de los lagos (a, aba, ab), inteligencia (gestú, literalmente "oreja") y creación (Nudimmud: nu, "semejanza", dim mud, "hacer cerveza"). Se asoció con la banda sureña de constelaciones llamadas estrellas de Ea, pero también la constelación de AŠ-IKU, el Campo (cuadrante de Pegaso)[1]. Comenzando el segundo milenio antes de nuestra era, era referido por el ideograma numérico para "40", referido ocasionalmente como el número sagrado.[2][3][4] El planeta Mercurio, asociado con el babilonio Nabu, hijo de Marduk, en época sumeria, se identificó con Enki.

Se han recopilado un gran número de mitos de Enki de muchos lugares, desde el sur de Irak a la costa levantina. Aparece en las inscripciones cuneiformes conservadas más antiguas de la región y tuvo importancia desde el tercer milenio hasta la época griega.

El significado exacto de su nombre es incierto: la traducción típica es "Señor de la Tierra": el sumerio En es traducido como el título equivalente a "señor"; era un título otorgado originalmente al Sumo Sacerdote; ki significa "tierra"; pero hay teoría que ki en su nombre tiene otro origen, posiblemente kig, de significado desconocido, o kur que significa "túmulo". Supuestamente Ea es de origen hurrita, mientras que otros[5][6] afirman que Ea tenga un posible origen semítico y sea una derivación de la raíz semítica occidental hyy que significa "vida", siendo usado en este caso para "primavera", "agua corriente". En sumerio E-A significa "la casa del agua", y se ha sugerido que era originalmente el nombre para el santuario del dios de Eridú.

Nombres y títulosEditar

Los acadios lo conocían como Ea (dios de las profundidades). Tenía varios títulos:

  • Lugal-id(ak): dueño del río
  • Lugal-abzu(ak): dueño de las profundidades
  • Nudimmud: moldeador de imágenes[7]

AtributosEditar

El templo principal de Enki se llamaba E-abzu, significando "templo de abzu" (También E-en-gur-a, significando "casa de las aguas subterraneas"), un templo zigurat rodeado por las marismas del Eufrates cerca de la antigua costa del golfo pérsico en Eridú. Era el guardián de los poderes divinos llamados Me, el regalo de la civilización. Su imagen es una serpiente en doble hélice o el caduceo, a veces confundido con la vara de Esculapio usado para simbolizar la medicina. A veces es mostrado con la corona con cuernos de la divinidad, vestido con la piel de una carpa.

Considerado el maestro tallador del mundo, dios de la sabiduría y toda la magia, Enki era caracterizado como el señor del Abzu (Apsú en acadio), el mar de agua dulce o aguas subterráneas situados en el interior de la tierra. En la epopeya babilónica posterior de Enuma Elish, Abzu, el "engendrador de dioses", estaba inerte y dormido pero los dioses jóvenes perturbaron su paz, por lo que se dispone a destruirlos. Su nieto Enki, elegido para representar a los dioses jóvenes, lanza un hechizo contra Absu provocándole un profundo sueño y confinándolo a las profundidades subterráneas. Después Enki sitúa su hogar "en las profundidades de Abzu". Por lo tanto Enki toma todas las funciones de Abzu, incluyendo los poderes para la fertilización como señor de las aguas y del semen.[8]

Las inscripciones reales primitivas del tercer milenio antes de nuestra era mencionan "los juncos de Enki". Los juncos eran un importante material para la construcción local, usado en cestas y contenedores y recogidos fuera de las murallas de las ciudades, donde se llevaban con frecuencia a los muertos y a los enfermos. Esto relaciona a Enki con el Kur o inframundo de la mitología sumeria. En otra tradición aún más antigua, Nammu, el dios de la materia creativa primitiva y diosa madre representada por "haber dado a a luz a los grandes dioses", era la madre de Enki, y la fuerza creativa del agua que existía antes que Ea-Enki.[9] Benito afirma "Con Enki esto es un interesante cambio de simbolismo de género, siendo el agua también el agente fertilizante, en sumerio "a" o "Ab" también significa "semen"[10]. En un pasaje sugerente de un himno sumerio, Enki se sitúa en los lechos vacíos y los llena con su «agua»". Esto puede ser una referencia al hieros gamos o matrimonio sagrado de Enki con Ki/Ninhursag (la Tierra).

Mitos de EnkiEditar

Enki y Ninhursag y la creación de la vida y enfermedadEditar

El mito cosmogénico común en Sumer era el del hieros gamos, el sagrado matrimonio donde los principios divinos en formas de opuestos dualísticos se unían como hombres y mujer para dar a luz al cosmos. En la epopeya de Enki y Ninhursag, Enki, como señor de Ab o agua dulce (también palabra sumeria para semen) está viviendo con su esposa en el paraiso de Dilmun donde:

Cita inicioEl lugar es puro […],
[…] la tierra Dilmun es pura;La tierra Dilmun es pura;
[…] la tierra Dilmun es pura.
La tierra Dilmun es pura,
la tierra Dilmun es limpia;
La tierra Dilmun es limpia,
la tierra Dilmun es lo más resplandeciente.
Cita final

~ Mito de Enki y Ninhursag[11]


A pesar de ser un lugar donde "los cuervos no proferían gritos" y "El león no mata, el lobo no roba el cordero, desconocido es el perro salvaje, devorador de cabritos, desconocido es el [jabalí], devorador de grano", Dilmun no tenía agua y Enki escuchó los llantos de su Diosa Ninsikil, y las órdenes del dios Sol Utu para traer agua fresca a la Tierra para Dilmun. Como resultado:

Cita inicioQue suba el agua a tu gran […],
Que haga a tu ciudad beber de él,las aguas de la abundancia,
(Que haga) a Dilmun (beber de él),
las aguas de la abundancia,
Que tu pozo de agua amarga,
se convierta en un pozo de agua dulce,
[Que tus campos arados (y) granjas sostengan tu grano,]
Que tu ciudad,
se convierta en la casa guarda-costa del país.
Cita final

~ Mito de Enki y Ninhursag[11]


Dilmun fue identificada con Bahrein, cuyo nombre en árabe significa "dos mares", donde el agua dulce de los acuíferos árabes se mezclan con las aguas saladas del golfo pérsico. Esta mezcla de aguas se conocía en sumerio como Nammu y se identificó como la madre de Enki.

Enki, el señor del agua, entonces tuvo relaciones con su esposa Ninhursag, también conocida como Ki o Tierra, quien dio a luz a Ninsar. Cuando la dejó, copuló con Ninsar, quien dio a luz a Ninkurra. De la misma manera, seduce y tiene relaciones con esta, quien da a luz a Uttu. Enki sucumbe una vez más a la tentación e intenta seducir a esta última. Uttu, conociendo su reputación, consulta a Ninhursag, quien molesta por la naturaleza promiscua de su esposo, aconseja a Uttu evitar las riberas de los ríos, lugares que pueden verse afectados por las inundaciones, hogares de Enki. En otra versión del mito, Ninhursag toma el semen de Enki del vientre de Uttu y lo planta en la tierra, donde germinan rápidamente ocho plantas. Con su visir de dos caras Isimud, "Enki, entre los manjales, mira en derredor suyo, mira en derredor suyo.(Y) dice a Isimud, su mensajero:«(Quiero determinar) el destino de estas plantas,(quiero conocer su “corazón”). ¿Cuál es, dime, esta planta?¿Cuál es, dime, esta planta?" Su mensajero Isimud, le contesta:«Mi Rey, (esta es) la planta-árbol», le dice;(Y) la corta para él,(y) él se la come" Y a pesar de las advertencias, Enki consume las otras siete plantas. Consumiendo su propio semen, queda embarazado (enfermo con hinchazones) en su mandíbula, dientes, su boca, su cadera, su garganta, su costado y su costilla. Los dioses no saben qué hacer, y disgustados se sientan en el suelo. Como Enki no tiene un vientre con el que dar a luz, parece morir con hinchazones. Entonces el zorro pregunta a Enlil, rey de los dioses,:" Si traigo a Ninhursag ante tí, ¿cuál será mi recompensa?" El zorro sagrado de Ninhursag consigue traer a la diosa.

Ninhursag cede y toma el Ab de Enki (Agua o semen) en su cuerpo y da a luz a los dioses de la curación de cada parte del cuerpo:

El último, Ninti (Señora Costilla) es un juego de palabras con Señora Vida, título de la propia Ninhursag. Por lo tanto la historia refleja simbólicamente como se continúa la vida si se le añade agua a la tierra y a las plantas una vez que crecen para que den frutas. También aconseja el equilibrio y la responsabilidad, nada en exceso.

Ninti, el título de Ninhursag, también significa "la madre de todos los vivos", y era el título dado a la posterior diosa hurrita Kheba. También es el título dado en la biblia a Eva, Ḥawwah (חוה) en hebreo y arameo, quien nació de la costilla de Adán en un extraño reflejo del mito de sumerio, en el que Adán, no Enki, camina en el jardín del paraíso.[12]

Enki y la creación del hombreEditar

En el Enuma Elish, en la séptima generación de dioses (Acadio: shapattu o sabath), los jóvenes dioses Igigi, hijos e hijas de Enlil y Ninlil, se rebelan y se niegan a cumplir su deber de mantener funcionando la creación. El dios Apsú del agua dulce, co-creador del cosmos, amenaza con destruir el mundo con sus aguas, aterrorizándolos. Enki promete ayudar y hacer dormir a Apsú, confinándolo a canales de irrigación y lo sitúa en el Kur, bajo la ciudad de Eridú. Pero el universo aún está amenazado, ya que Tiamat, enfadada por la reclusión de Apsú e incidando a su hijo y visir Kingu, decide hacerse cargo de nuevo de la creación. Los dioses vuelven a aterrorizarse y piden ayuda a Enki, pero Enki, quien se aprovechó de Apsú, el esposo de Tiamat, para la irrigación, se niega a implicarse. Los dioses buscan ayuda en otra parte, y el patriarcal Enlil, su padre, dios de Nippur, les promete solucionar el problema si lo hacen Rey de los Dioses. En la leyenda babilónica, el papel de Enlil es realizado por Marduk, el hijo de Enki, y en la versión asiria, es Ashur. Tras atacarla con las "flechas de sus vientos" a través de su garganta y construir los cielos con sus costillas, Enlil pone su cola en el cielo como la Vía Láctea, y sus ojos llorosos se convirtieron en la fuente del Tigris y el Eufrates. Pero aún estaba el problema de "quién mantendría funcionando el cosmos". Enki, quien podría haberlos asistido, yace en un profundo sueño y no escucha sus llantos. Su madre Nammu (Creatrix de Apsú y Tiamat) "lleva las lágrimas de los dioses" ante Enki y dice:

Cita inicioOh, hijo mío, levántate de tu lecho, desde tu…, haz lo que es sensato:
Forma los servidores de los dioses, para que puedan producir sus dobles»Cita final

~ [13]


Enki entonces informa que creará un sirviente para los dioses, la humanidad, de arcilla y sangre.[14] Contra los deseos de Enki, los dioses deciden matar a Kingu, y Enki finalmente consiente en usar su sangre para hacer el primer humano, con quien Enki tendría una relación cercana: el primero de los siete sabios o "Abgallu" (Ab = agua, Gal = grande, Lu = hombre), también conocido como Adapa. Enki reúne un grupo de divinidades para ayudarle, creando una serie de "artífices buenos y principescos". Entonces le dice a su madre:

Cita inicioOh, madre mía, la criatura cuyo nombre has pronunciado existe:
Fija en ella la imagen de los dioses.
Amasa el corazón con la arcilla que está en la superficie del Abismo,
Los buenos y magníficos modeladores espesarán esta arcilla.
Tú, haz nacer los miembros; Ninmah trabajará antes que tú,
Las diosas del nacimiento… estarán junto a ti mientras tú harás tu modelaje.
Oh, madre mía, decide el destino del recién nacido,
Ninmah fijará en él la imagen de los dioses: Es el hombre…Cita final

~ [13]


Samuel Noah Kramer cree que que tras el mito del confinamiento de Apsú se encuentra uno más antiguo que narra la lucha entre Enki y el dragón Kur (el inframundo).[12]

En la epopeya de Atrahasis es a Enlil a quien Nammu solicita la creación de los humanos. Y Nammu le cuenta que con la ayuda de Enki (su hijo) puede crear humanos a sejemanza de los dioses.

El maleficio de Enki Editar

En la epopeya sumeria titulada Enmerkar y el Señor de Aratta, en un discurso de Enmerkar, se pronuncia un encantamiento que tiene una introducción mítica:

Cita inicioEn aquellos días no había ninguna serpiente,
no había ningún escorpión,
No había hiena, no había león;
No había perro salvaje ni lobo;
No había miedo ni terror:
El hombre no tenía adversario.
En aquellos días en los países de Shubur y de Hamazi,
Sumer, donde se hablan tantas (?) lenguas,
el gran país de las «leyes divinas de principado»,
Uri, el país que tenía todo lo necesario,
El país de Martu, que descansaba en la seguridad,
El Cielo y la Tierra todo, las gentes al unísono (?),
En una sola lengua ensalzaban a Enlil.
[...]
Pero entonces, el Padre-señor, el Padre-príncipe, el Padre rey,
Enki, el Padre-señor, el Padre-príncipe, el Padre-rey,
El Padre-señor enojado (?), el Padre-príncipe enojado (?), el Padre-rey enojado (?)
[…] abundancia […],
[…]
[…] el hombre […]».Cita final

~ Enmerkar y el Señor de Aratta[15]


El texto está fragmentado y no se conservan todas las líneas, pero vendría a decir que Enki, enfadado o envidioso del poder de Enlil, decide arruinar su imperio suscitando conflictos y guerras acabando con su edad de oro.

Enki y el diluvioEditar

Según la mitología sumeria, Enki también ayudó a la humanidad a sobrevivir al diluvio creado para matarla. En la posterior Leyenda de Atrahasis, Enlil, el rey de los dioses, establece que hay que eliminar a la humanidad, cuyo ruido perturba su descanso. Manda sucesivas sequías, hambrunas y plagas para eliminar a la humanidad, pero Enki desbarata los planes de su medio-hermano enseñando a Atraharsis como combatir estas amenazas. Cada vez, Atraharsis pide a la población que abandonen la adoración a todos los dioses, excepto al responsable de la calamidad, y esto lo hace avergonzarse hasta ceder. Sin embargo, los humanos proliferan en la tierra por cuarta vez. Furioso, Enlil convoca un Concilio de Dioses y les hace prometer que no les dirán a la humanidad sus planes para su aniquilación total. Enki no se lo cuenta directamente a Atraharsis, pero habla con él a través de un muro de juncos. Le instruye a construir un barco para rescatar a su familia y a otras criaturas del diluvio. Tras el diluvio de siete días, el héroe libera una golondrina, un cuervo y una paloma para saber si la inundación ha perdido terreno. Al tomar tierra, se hace un sacrificio a los dioses. Enlil se enfada al ver sus planes frustrados de nuevo y acusa a Enki. Enki explica que Enlil es injusto castigando a los inocentes, y los dioses crean medidas para impedir que la humanidad sea demasiado numerosa en el futuro. Este es uno de los mitos del diluvio de oriente medio más antiguos que aún se conservan.

Enki e InnannaEditar

Dioses asirios

Sello de Adda[16]. De izquierda a derecha, Ninurta con su león, Ishtar, Shamash emergiendo entre las montañas, Enki y su visir de dos caras Usmu.

En sus conexiones con Inanna, Enki muestra otros aspectos de su naturaleza no patriarcal. El mito de Enki e Inanna[17][18] cuenta la historia de una joven diosa del templo de É-anna de Uruk, quien visita al dios mayor de Eridú, siendo entretenida por él en el festín. El seductor dios la colmó de cerveza, pero la joven diosa mantuvo su virtud, mientras que Enki se emborrachó. En generosidad él le entrega todos los regalos de su Me, los regalos de la vida civilizada. La mañana siguiente, con la resaca, le pregunta a su sirviente Isimud por su Me, solo para enterarse que se lo ha dado a Inanna. Incómodo por sus acciones, manda demonios gallu para recuperarlos. Inanna escapa de sus perseguidores y llega sana y salva al muelle de Uruk. Enki se da cuenta que su arrogancia lo ha engañado y acepta un tratado de paz permanente con Uruk.

En el mito del descenso de Inanna[18], esta visita a su hermana Ereshkigal para consolarla en su luto, que llora la muerte de su esposo Gugalana (gu = toro, gal = grande, ana = cielo/paraíso), asesinado por Gilgamesh y Enkidu. Le dice a su sirviente Ninshubur (Señora Anochecher), referencia a la función de Inanna como estrella al anochecer, que si no vuelve en tres días, busque ayuda de su padre Anu, Enlil, rey de los dioses, o Enki. Cuando no vuelve, Ninshubur se acerca a Anu solo para que le diga que entiende a su hija pero que puede cuidarse ella sola. Enlil le dice a Ninshubur que está muy ocupado gobernando el cosmos. Enki expresa preocupación inmediatamente y envía a sus demonios gallu, Galaturra o Kurgarra, seres asexuados creados de la tierra bajo las uñas de los dedos del dios, para recuperar a la joven diosa. Estos seres pueden ser el origen del galo greco-romano, seres andróginos del tercer sexo, similares a los indios americanos berdaches que tenían un rol importante en los rituales religiosos primitivos.[19]

En la historia de Inanna y Shukaletuda[20], Shukaletuda, el jardinero, enviado para cuidar de la palmera que había creado, encuentra a Inanna durmiendo bajo esta y la viola. Al despertarse, descubre que la han violado y busca castigo para el bellaco. Shukaletuda busca protección de Enki, quien Bottero[21] cree que es su padre. En la costumbre Enkiana, el padre aconseja a Shukaletuda esconderse en una ciudad donde Inanna no pueda encontrarlo. Enki, como protector de todo el que venga a buscar su ayuda, y empoderador de Inanna, desafía a la impetuosa diosa a controlar su ira para ser capaz de emitir un mejor juicio.

Finalmente, tras calmar su ira, busca ayuda de Enki, como portavoz de la "asamblea de los dioses", los Igigi y los Anunnaki. Tras presentar su caso, Enki ve que hace falta aplicar justicia y promete ayudarla diciéndole dónde se encuentra el malhechor.

RepresentaciónEditar

Enki trono
Kudurro babilonico

Kudurru de caliza donde representan a Enki como una tortuga. 1125-1100 a.C. Presente en el Museo Británico.

Se le mostraba como un dios barbudo con un gorro con cuernos y una larga túnica. Enki era considerado un dios de la vida y de la reposición, representado a veces con dos chorros de agua fluyendo a sus hombros, uno el Tigris y el otro el Eufrates. Junto a él había árboles simbolizando el aspecto masculino y femenino de la naturaleza, sosteniendo los aspectos masculinos y femeninos de la "Esencia vital" que él, como aparente alquimista de los dioses, mezclaría para crear varias criaturas que vivirían en la faz de la tierra. A veces se le representaba en su hogar subterráneo de Abzu o en el santuario E-Abzu.[22]

En los relieves del templo de Ninurta en la ciudad neo-asiria de Kalhu se muestran figuras envueltas en piel de pez que fueron erróneamente identificadas como la representación de Ea a principios del siglo XX. Estas imágenes actualmente representan a los sabios apkallu que moraban abzu con Ea, quien a veces tomaba la forma de medio-hombre y medio-pez.[22]

Los símbolos de Ea incluían un cetro curvado con la cabeza de cordero, un pez-cabra y una tortuga. El poema sumerio Ninurta y la Tortuga describe como Enki creo una tortuga del barro del abzu para ayudarle a recuperar las tablillas de los destinos, que controlan el futuro de la humanidad. La tableta fue robado por un demonio aviforme llamado Anzu, pero el héroe Ninurta la recuperó. Sin embargo, este decidió quedárselas en vez de devolvérselas a Enki. Sin embargo, el astuto Enki frustró sus ambiciones creando una tortuga que agarró a Ninurta por el talón y cavó un hoyo con sus garras, llevándose al ambicioso héroe con ella. Aunque la historia está incompleta, se presume que las tabletas fueron devueltas a Enki y Ninurta aprendió una valiosa lección concerniente a la corrupción del poder.[22]

TemploEditar

Eridu mound4c.8

Colina en Eridú con el zigurat y algunos edificios

El templo de Enki, también llamado de E-Abzu o E-gur, era el primero conocido que se construyera en el sur de Irak. Cuatro excavaciones independientes en Eridú han demostrado la existencia de un santuario datado a principios del periodo de El Ubaid, hace 6500 años. Durante los siguientes 4500 años, el templo se expandió 18 veces, hasta que se abandonó durante el periodo persa.[23] En base a esto, Thorkild Jacobsen[24] ha postulado que el dios original del templo era Apsú, con los atributos siendo trasmitidos a Enki con el tiempo. P. Steinkeller cree que durante el periodo primitivo, Enki tenía una posición subordinada a una diosa (posiblemente Ninhursag, teniendo en cuenta el papel de consorte divino o sumo sacerdote[25], siendo el último el que toma prioridad). El templo de Enki tenía un lago de agua dulce en la entrada, y las excavaciones han encontrados huesos de carpas. Las carpas se muestran en los chorros gemelos de agua que se dirigen hacia el dios Enki, sugiriendo la continuidad de estas características durante largos periodos de tiempo. Estas características se encontraron en templos sumerios posteriores, sugiriendo que este templo estableció un patrón para los templos sumerios futuros.[26]

InfluenciaEditar

Enki, luego llamado Ea, fueron aparentemente representados, a veces, como un hombre cubierto con la piel de un pez, siendo esta representación, como el nombre de su templo E-apsu, "casa del abismo acuoso", le señalan como un dios de las aguas. Alrededor de la excavación de 18 santuarios se encontraron miles de huesos de carpa, consumidos posiblemente durante los festines dedicados al dios. No se sabe nada definitivo e su culto en Eridú, que data del periodo más antiguo de la historia mesopotámica, excepto que su templo está asociado con el de Ninhursag llamado Esaggila, "la sublime casa principal" (E = casa, sag = principal, ila = alto; o Ila = diosa acadia), un nombre que compartió con el templo de Marduk en Babilonia señalando a un zigurat (como el templo de Enlil en Nippur, conocido como E-kur (kur = colina)), y los encantamientos, implicando ritos ceremoniales en el que el agua como elemento sagrado tuvo un papel prominente, siendo una característica de su adoración. Parece que esto también se implica en el hieros gamos o matrimonio sagrado de Enki y Ninhursag, que aparenta un mito etiológico de la fertilización de la tierra seca por la llegada del agua de irrigación (del sumerio a, ab, agua o semen). De hecho, las primeras inscripciones de Urukagina llegan a sugerir que la pareja divina, Enki y Ninki, eran progenitores de siete parejas de dioses, incluyendo a Enki como dios de Eridú, Enlil de Nippur, y Su'en (o Sin) de Ur, siendo hijos de An (cielo, paraíso) y Ki (tierra).[27] El lago frente al templo de Apsú fue también adoptado por el templo de Nanna (Sin en acadio), la Luna, en Ur, y se expandió a través de Oriente Medio. Se cree que sobrevive aún como lago sagrado en las mezquitas o el agua bendita de las iglesias católicas y ortodoxa oriental.[28]

Babilonia de Hammurabi-ES

Babilonia en tiempos de Hammurabi con Eridú al sur

No se sabe si Eridú tuvo un papel importante en asuntos sumerios, aunque no es improbable. En todos los sucesos, la importancia de Ea llevó, como en el caso de Nippur, a la supervivencia de Eridú como ciudad sagrada, mucho después de haber dejado ser significativa como centro político. En la biblioteca de Asurbanipal y el archivo Hattusas en la Anatolia hitita, se han encontrado mitos en el que Ea mantiene su importancia. Como Ea, Enki tuvo una gran influencia fuera de Sumer, equiparándose a El en Ugarit y posiblemente Yah en Ebla en el panteón elohista cananita, encontrándose también en la mitología hurrita e hitita como dios de contratos, siendo particularmente favorable a la humanidad. Se ha sugerido que etimológicamente Ea viene del término *hyy (vida), refiriéndose a las aguas de Enki como dadoras de vida.[29] Enki/Ea es esencialmente un dios de la civilización, sabiduría y cultura. También era el creador y protector del hombre y del mundo en general. Se encuentran vestigios de esta versión de Ea en la epopeya de Marduk que celebra sus logros y su íntima conexión entre el culto de Ea en Eridú y el de Marduk. La correlación entre los dos tiene que ver con otras dos importantes conexiones: el santuario de Marduk en Babilonia tiene el mismo nombre, Esaggila, como el templo de Eridú, y que Marduk es generalmente denominado como hijo de Ea, de quien derivan sus poderes de la abdicación voluntaria de su padre a favor de su hijo. De acuerdo a esto, los conjuros originalmente compuestos para el culto de Ea fueron reeditados por los sacerdotes de Babilonia y adaptados a la adoración de Marduk y, de forma similar, los himnos a Marduk contienen rasgos que muestran la transferencia a Marduk de atributos que pertenecían originalmente a Ea.

Sin embargo, es como tercera figura de la triada (Siendo Anu y Enlil los otros dos miembros) que Ea adquiere un lugar permanente en el panteón. A él se le asignó el control del líquido elemento, y con esta capacidad se convierte en shar apsi, es decir, rey del Apsú o "la profundidad". El Apsú era considerado el abismo de agua bajo la tierra, y dado que el lugar donde se encontraban los muertos, conocido como Aralu, se situaba cerca de los confines de Apsú, también fue designado como En-Ki; es decir, "señor de lo que está por debajo", en contraste con Anu, quien era el señor de "por encima" o los cielos. El culto a Ea se extendió a través de Babilonia y Asiria. Se encuentran templos y santuarios erigidos en su honor en lugares como Nippur, Girsu, Ur, Babilonia, Sippar y Ninive, otorgándosele numerosos epitetos, así como distintas representaciones, dando fe de la popularidad que tuvo desde principios hasta finales de la historia asirio-babilónica. La consorte de Ea, conocida como Ninhursag, KI, Uriash Damkina, "dama de lo que está por debajo" o Damgalnunna, "gran dama de las aguas", era originalmente equivalente con Ea, pero en épocas asirias y Neobabilónicas más patriarcales sirve como simple asociación con el señor. Sin embargo, generalmente, Enki parece ser el reflejo de las épocas pre-patriarcales, en el que la relación entre los sexos se caracterizaba por una mayor igualdad de géneros. En su personaje, prefiere la persuasión al conflicto, que evita si es posible.

Ea y los dioses semíticos occidentalesEditar

En 1964, un equipo de arqueólogos italianos bajo la dirección de Paolo Natthiae de la Universidad de Roma La Sapienza realizaron una serie de excavaciones de material del tercer milenio antes de nuestra era en la ciudad de Ebla. Gran parte del material escrito en esas excavaciones fue luego traducido por Giovanni Pettinato.

Jean Bottero (1952)[30] entre otros[31] sugirieron que Ia en este caso es una manera de decir Ea en semítico occidental (Cananita), el nombre acadio de Enki, asociando el teónimo cananita Yahu y definitivamente el hebreo YHWH. Algunos expertos siguen escepticos con esta teoría mientras explican como pudo haber sido malinterpretada[32]. Ia también fue comparado por William Hallo[33] con el Yam (mar) ugarítico (también llamado Juez Nahar o Juez Río) cuyo nombre primitivo en al menos una fuente antigua era Yaw o Ya'a.

ReferenciasEditar

  1. Origins of the ancient constellations: I. The Mesopotamian traditions by J.H. Rogers
  2. Jeremy A. Black, Jeremy Black, Anthony Green, Tessa Rickards, Gods, demons, and symbols of ancient Mesopotamia (1992), University of Texas Press, p. 145.
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  4. W. Röllig, "Götterzahlen", Reallexikon der Assyriologie, III (1957-1971), p. 500.
  5. Huffmon, Herbert B. (1965), "Amorite Personal Names in the Mari Texts: A Structural and Lexical Study". (Baltimore, Maryland: The Johns Hopkins Press)
  6. Noah Kramer, Samuel and John Maier, (1989), "Myths of Enki, the Crafty God" (New York and Oxford. Oxford University Press)
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  8. Leick, Gwendolyn (2001), "Mesopotamia: the invention of the city" (Penguin) p.20
  9. Dalley, S (1989), "Myths of Mesopotamia" (Oxford, NY), p.50
  10. Benito, C.A. (1969) "Enki and Ninmah" and "Enki and the World Order" (dissertation, Uni of Philadelphia)
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