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Abraxas, Nordisk familjebok

Grabado en una piedra de Abraxas.

Abraxas (Αβραξας) era una palabra de significado místico en el sistema de los basílides gnósticos, donde era aplicado al "Gran Arconte", el princeps de las 365 esferas.[1] La palabra se encuentra en textos gnósticos como El Sagrado Libro del Gran Espíritu Invisible y también aparece en el Papiro Mágico Griego. Está tallado en ciertas gemas antiguas, llamadas piedras de Abraxas, que eran usadas como amuletos o talismanes. Como la escritura original era "Abrasax" (Αβρασαξ), la escritura "Abraxas" parece derivar de una confusión entre las letras griegas sigma y xi en la transliteración latina.

Cada una de las siete letras de su nombre podrían representar los siete planetas clásicos.[2] Aunque existe otra explicación, podría relacionarse con Abracadabra.

Hay similitudes y diferencias entre tales figuras en informes sobre las enseñanzas de Basílides, antiguos textos gnósticos, las tradiciones mágicas greco-romana y las escrituras esotéricas y mágicas modernas. Abundan las opiniones en torno a Abraxas, que en los últimos siglos ha sido considerado tanto un dios egipcio como un demonio.[3] El psiquiatra suizo Carl Jung escribió un pequeño tratado gnóstico en 1916 llamado Los Siete Sermones de los Muertos, que llamó a Abraxas el poder supremo trascendiendo tanto a Dios como el Diablo y uniendo todos los opuestos en una entidad.

FuentesEditar

Es incierto cual era la función real de Abraxas en el sistema basilideano, ya que las autoridades no suelen mostrar relaciones directas con la doctrinas del propio Basílides.

Como arconteEditar

Abraxas3

Piedra preciosa con Abraxas, anverso y reverso.

En el sistema descrito por Ireneo de Lyon, "el Padre Ingénito" es el progenitor de Nous, y de Nous Logos, de Logos Frónesis, de Frónesis Sofía y Dynamis, de los principados Sofía y Dynamis, poder, y ángeles, siendo los últimos los que crean "el primer cielo". Ellos a su vez originan una segunda serie, que crea un segundo cielo. EL proceso continúa de manera similar hasta que existen los 365 cielos, siendo los ángeles del último cielo, o visible, los autores de nuestro mundo. "El gobernante" (principem, es decir, probablemente ton archonta) de los 365 cielos "es Abraxas, y por esta razón contiene en sí mismo los 365 números".

El nombre se menciona en la Refutación de todas las herejías (VII, 26) por Hipolito de Roma, quien parece haber seguido en estos capítulos la Exegética de Basílides. Tras describir la manifestación de los Evangelios en la Ogdóada y Hebdómada, añade que los basilidianos tienen una larga descripción de las innumerables creaciones y poderes en varias "fases" del mundo superior (Diastemata), en la que hablan de 365 cielos y dice que "su gran arconte" es Abrasax, porque su nombre contiene el número 365, el número de días del año; es decir, la suma de números denotada por las letras griegas ΑΒΡΑΣΑΞ según las normas de la isopsefía:

Α = 1, Β = 2, Ρ = 100, Α = 1, Σ = 200, Α = 1, Ξ = 60

Como demonioEditar

Abraxas diccionario infernal

Según el Diccionario infernal, es un dios de las teogonías asiáticas, de cuyo nombre deriva la filacteria abracadabra. Abraxas se muestra en los amuletos con cabeza de gallo, pies de dragón y un látigo en la mano. Los demonógrafos lo interpretan como un demonio con cabeza de rey y pies de serpiente. Los basilidianos, herejes del siglo XII, lo veían como su dios supremo. Cuando descubrieron que las siete letras griegas que forman su nombre hacen en griego el número 365, que son los días del año, pusieron genios bajo su mando que presidían los 365 cielos, atribuyendo uno por cada día del año. Los basilidianos llegaron a decir que Jesucristo no era más que un espíritu mandado a la torre de Abraxas. Ellos se apartaron de la doctrina de su líder.[4]

Como diosEditar

Epifanio de Salamina (Adversus Haereses, 69, 73 f.) parece seguir en por una parte a Ireneo y por otra al perdido Compendio de Hipólito. Designa a Abraxas más distintivamente como "el poder sobre todo, el primer principio", "la causa y primer arquetipo" de todas las cosas; y menciona que los basilidianos se referían al 365 como el número de partes (mele) en el cuerpo humano, así como todos los días del año.

El autor del apéndice de Tertuliano De praescriptione haereticorum (c. 4), quien también sigue el Compendio de Hipólito, añade algunas precisiones; que "Abraxas" engendró a Mente (nous), el primero en la serie de poderes primarios enumerados por Ireneo y Epifanio; que el mundo, así como los 365 cielos, fueron creados en honor de "Abraxas"; y que Cristo no fue enviado por el Creador del mundo sino por "Abraxas".

No puede obtenerse nada de las vagas alusiones de Jerónimo de Estridón, para quien "Abraxas" significa para los Basilidianos "el mayor dios" (De viris illustribus, ill. 21), "el mayor dios" (Diálogo contra los Luciferianos, 23), "el poderoso dios" (Comm. in Amos iii. 9), y "El Señor el Creador" (Comm. in Nah. i. 11). Las notas de Teodoreto (Haer. fab. i. 4), Agustín (Haer. 4), y 'Praedestinatus' (i. 3), no tienen valor independiente.

Es evidente por estos detalles que Abrasax era el nombre del primero de los 365 arcontes, y por lo tanto se situaba bajo Sofía y Dynamis y sus progenitores; peso esta posición no se indica expresamente, para que el escritor del suplemento a Tertuliano tenga una excusa para confundirlo con "el Dios Supremo".

Como eónEditar

Con la disponibilidad de fuentes primarias, como aquellas en los manuscritos de Nag Hammadi, la identidad de Abrasax sigue siendo un misterio. El Sagrado Libro del Gran Espíritu Invisible, por ejemplo, se refiere a Abrasax como un eón que habita con Sofía y otros Eones del Pleroma Dukias en la luz de la luminaria Eleleth. En varios textos, la luminaria Eleleth es la última de las luminarias (Luces espirituales) que avanzó, y es el eón Sofía, asociado con Eleleth, quien encuentra la oscuridad y se ve implicado en la cadena de sucesos que lleva al gobierno de este mundo por el Demiurgo, y el esfuerzo de rescate que implica. Como tal, la función de los Eones de Eleleth, incluyendo a Abrasax, Sofía y otros, se refiere a la frontera exterior del Pleroma que enfrenta la ignorancia del mundo e interactúa para corregir el error de la ignorancia en el mundo de la materialidad.

ReferenciasEditar

  1. Cf. Hippolytus, Refutatio, vii. 14; Irenaeus, Adversus hæreses, I. xxiv. 7
  2. “Aquel que tiene su asiento entre los siete postes—ΑΕΗΙΟΥΩ,” en el Papiro mágico. Mead, G.R.S. (1906). «XI. Concerning the Æon-Doctrine», Thrice-Greatest Hermes (vol. 1), London and Benares: The Theosophical Publishing Society, p. 402.
  3. "Los demonógrafos lo hicieron un demonio, que tenía la cabeza de un rey y serpientes por pies." Collin de Plancy, Jacques Auguste Simon (1818). «Abracax or Abraxas», Dictionnaire Infernal.
  4. Diccionario infernal. Pág. 4

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